sábado, 10 de mayo de 2014

Aquí os dejo un relato que hice para la clase de lengua :)

Cielo, se ha roto el reloj del salón. Ni rastro queda de las notas que me dejabas en la mesilla por las mañanas, que decían "Pequeña, he ido a comprar el desayuno. Posdata: No te preocupes, a comprar tabaco ya iremos juntos.".
Las paredes de esta casa,  echan de menos nuestras peleas por el mando los viernes por la noche, cuando no nos apetece salir... Ya apenas encuentro películas con las que gritar, como solíamos hacer nosotros, que nuestra vida no tenía nada que envidiar a su falso guión.
Hace unos meses, cuando me preguntaban si existían los imposibles, yo les contestaba que no, porque para mí era realidad lo que otros llamarían utopía.
Y así fue como descubrimos que los mejores sueños se tienen despiertos, pero cómo no, la vida ha venido a pedir cuentas, y nuestro sistema besonómico, para nada deficitario, se ha desplomado sin que nadie nos ofrezca rescate. 
Hace unos meses, cuando me preguntaban cuándo te conocí, yo les contestaba que no te conocía, no del todo, y que además, eso era lo que más me gustaba, porque cada día tenía que descubrir una nueva manía de las tuyas, como que te gusta ver series abrazados en la cama, que te pone nervioso que no les haga caso y te mire ti en vez de a ellas, que odias que te toquen la muñeca por el echo del contacto con las venas, o que a pesar de hacer frío siempre tienes que llevar manga corta. 
Pero ahora, he aprendido que me merezco mucho más de lo que antes creía, que a veces valoramos más lo que no hacemos, y que nos mintieron cuando nos dijeron que soñar era gratis, porque al final, la realidad viene a cobrarte un par de hostias.
He aprendido que levantarse tras la caída no es un deber, sino una necesidad. Y que no son los labios quienes echan de menos los besos, sino los besos quienes extrañan tus labios.
Porque ahora soy yo la que ha escrito una nota, y la he dejado en la puerta de casa, y pone "Cielo, salí a ver como era la vida sin ti. Y desde entonces, no he vivido. Vuelve. Posdata: Por ahí lo llaman amor, pero yo le he puesto otro nombre, el tuyo, y espero que no te importe."

Y todavía, no has vuelto...