lunes, 29 de mayo de 2017

A veces.

A veces simplemente necesitamos cerrar los ojos y dejar que fluyan las palabras, pero eso nunca puedo hacerlo contigo a mi lado.
Te preguntarás por qué, pues es muy sencillo, eres una de esas personas que te dejan sin habla, que cuando las miras no te sale ni la voz, sólo te sale sonreír.
Una de esas personas en las que cuando clavas la mirada y te miran tienes que apartar la vista, ya no sólo porque brillan tanto que te deslumbran, sino porque temes perderte en su mirada para siempre y no volver a querer salir de ese pequeño paraíso al que todos los ingenuos llaman ojos.
Unos ojos que junto con tu sonrisa forman una combinación demasiado mortal, una combinación que podría dejar prendada hasta a la mismísima Afrodita, y eso que la diosa del amor es ella, no tú.
Y es que cualquiera que te conociera se enamoraría de alguien como tú porque eres único, eres como la estela de los aviones, pero tú en lugar de dejar tus huellas en el cielo las dejas en el corazón.
No paro de buscar alguna palabra que te pueda describir, pero parece ser que no han inventado ninguna que se asemeje a lo que yo veo en ti.
Simplemente eres magia, sólo espero que nunca decidas desaparecer.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Érase una vez nosotros

Tú me prometiste una novela, y yo a sabiendas nos apunté al certamen de relatos cortos.
Acabé escribiendo un final alternativo, en el que te partías los dientes por mi sonrisa y me decías que el vaivén de mis caderas era el único ritmo que lograbas comprender.
Un final en el que acabábamos comiendo perdices y follando entre líneas.
Un final en el que los dos protagonistas terminaban locamente enamorados.
Situé la historia en un escenario acuático en el que tú eras mi salvavidas de primera clase, y terminabas convirtiéndote en roca para acabar conmigo en lo más hondo.
La portada era una cuerda hecha a base de tus lunares que parecía bastante segura para colgarse de ella una vida entera.
El título llevaba tu nombre.
Igual que la mayoría de las cosas desde que te conocí.
La sinopsis hablaba de tus idas y venidas, de tus ojos color cielo capaces de comenzar la tercera guerra mundial o acabar cualquier batalla existente, y de tus hombros con el cartel de "prohibido llorar" colgado permanentemente.
En los agradecimientos mencionaba a la lluvia sobre la que bailamos, y a los charcos de alegría en los que te gustaba saltar para calarme hasta los huesos.
Que pena que sólo sea eso, un final, y además alternativo.
Créeme cuando te digo que me hubiera encantado escribir acerca del baile de tus pestañas y créeme también cuando te afirmo que se lo hubiera dedicado a tus labios si los conociera más a fondo.
Pero no pudo ser.
¿Cómo va a ser si me llamabas cielo mientras se lo regalabas a otros ojos verdes?
¿Cómo va a ser si mientras bailabas bajo mi falda te girabas cada vez que veías el vuelo de otra?
¿Cómo va a ser si tú no eras conmigo?
Ojalá que te vaya bien como escritor, y ojalá que encuentres una musa fácil de contentar, que por mi parte, estas manos, ya no van a escribir ninguna secuela.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tu nombre descrito...

Tengo que quitarme esta manía que tengo de escribirte cada vez que tengo un folio en blanco.
Que no debería sentir lo que siento, debería vivir la vida como las chicas de mi edad, sin pensar en nadie, solamente en mí misma.
Aún recuerdo el día en que te conocí, tan idiota, tan guapo, tan tú... Simplemente me rompiste los esquemas.
Desde entonces lo poemas cobraron sentido. Mientras los demás se dedicaban a decir que eso de leer poemas era una estupidez, a mí se me ponían los pelos de punta con cada palabra. Ahora entendía perfectamente a Bécquer y a Neruda.
Que siendo sincera solo me he enamorado una vez, y esa vez fue de ti...
Que es cierto que después de ti me han gustado chicos, y que me he ilusionado, pero nunca ha sido como contigo...
Con ellos intentaba sentir lo mismo, pero... era imposible.
Esa sensación de querer que se parase el puto tiempo... de querer permanecer siempre en esa nube, rodeada por tus brazos... esa sensación solo la tenía y la tengo contigo.
Que a tu lado todo, absolutamente todo, es mejor.
Que ya sé que hace mucho que nos conocimos, pero aún están esos sentimientos ahí, esperando a que sea mutuo, esperando a que tú sientas, aunque sea, la mitad de ganas de estar conmigo de las que tengo yo de estar a tu lado...
Que son casi cuatro años, pero es como si te conociese de toda la vida... y no me imagino una vida mejor que estando a tu lado.
Que sí, que tienes razón, que nunca he demostrado nada, pero ya sabes el enorme miedo que tengo de recibir otro "no", y más si vuelve a ser tuyo.
Ya me la he jugado demasiadas veces, y siempre he perdido. Y mira que no me gusta perder, sobre todo si se trata de perderte a ti...
Y si escribo esto es porque estoy segura de que nunca lo vas a leer, porque esta entrada, tarde o temprano, será borrada como muchas otras en las que venía tu nombre descrito.
Y sí, ya sé que siempre dices que tienes mil defectos, pero yo no quiero a un hombre perfecto, simplemente te quiero a ti...


domingo, 7 de septiembre de 2014

Simplemente ganas...

Ganas de invierno, ganas de frío, ganas de sentir mis labios tiritar congelados, ganas de chocolate caliente, ganas de mirar por la ventana llover, ganas de levantarme temprano y echar vapor por la boca del frío que hace...
Ganas de verte, de besarte, ganas de abrazarte, de acariciarte, ganas de que no te vayas nunca.
Ganas de morderte los labios, ganas de rozar tu boca, ganas de cogerte de las manos, ganas de quedarme mirándote a los ojos como una tonta...
Ganas de estar a milímetros de tus labios y reír, ganas de tenerte cerca, muy cerca.
Ganas de que me quites el frío con un abrazo, ganas de robarte una sonrisa, ganas de quedarme horas y horas riendo contigo, ganas de ponerme de puntillas para llegar a tu boca, ganas de que estés aquí...
Ganas de ti.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Y la verdad es que te mentí...

Te mentí.
Te mentí cada vez que te miré a los ojos para decirte que todo estaba bien así, que no te alejases de mí, que yo no te quería, que solo eras mi mejor amigo.
Te mentí en cada barrera que puse, ni aquello era una trinchera, ni atacaban con piedras, era un ejercito armado con flores.
Te mentí desde el principio, yo ya sabía que iba a enamorarme de ti nada más escuchar tu voz y ver tu sonrisa, mucho antes de preguntarte si ibas a besarme de una vez.
Te mentí, yo ya sabía que me metía en la boca del lobo, pero es que no quería otra..., ser consecuente nunca fue mi primera opción.
Te mentí, no dejé de escribirte ni un solo día, arranqué las páginas.
Te mentí.
Te mentí una y otra vez, no quería que ese beso fuera el último, ni esa noche, quería que el tiempo se parase y que estuviésemos así siempre.
Te mentí en la cascada, en realidad no tenía frío, sólo quería que tú me abrazases.
Te mentí en el banco, la verdad es que si que llevaba pensando en ese beso todo el camino, ¿cómo no querer un beso habiendo conocido tus labios y habiendo volado con ellos?
Te mentí cada vez que me fui, no estaba enfadada por tus bromas, era simplemente que no quería despedirme.
Te mentí cada vez que te dije que el espacio era lo mejor, que menos mal que no eras de aquí..., yo ya tenía calculada la distancia que quería recorrer todos los días con el coche sólo para estar a tu lado.
Te mentí, tenía miedo de que no fuese mutuo y de sentir lo que sentía, y cada vez que te mentía me mentía a mi misma, pero claro, eso tú ya lo sabías...

domingo, 10 de agosto de 2014

Hoy me he dado cuenta...

Hoy me he dado cuenta de que todo puede cambiar de un momento a otro, que cada segundo cuenta y que no somos conscientes muchas veces de todo lo que vivimos.
Hoy me he dado cuenta de que la vida es muy caprichosa, que todo pasa por algo y que el pasado siempre vuelve.
Hoy me he dado cuenta de que no valoramos lo que tenemos, que nos quejamos demasiado y que somos poco positivos.
Hoy me he dado cuenta de que nada es para siempre (aunque nosotros queramos creer que si), que compartimos muchos momentos con gente que un día, sin más, desaparecen de nuestra vida.
Hoy me he dado cuenta de que estamos encerrados en nosotros mismos y la mayoría de las veces no vemos mas allá de nuestras convicciones y opiniones.
Hoy me he dado cuenta de que somos lo que somos por las personas que van pasando por nuestra vida, que cada una te deja un recuerdo, una lección, y que todas tienen un hueco dentro de ti, por mucho daño que te hayan podido hacer.
Hoy me he dado cuenta de que no hay que demorar las cosas, que hay que actuar, que hay que dejar de ser cobardes y hay que tentar a la suerte.
Hoy me he dado cuenta de que nos cuesta vivir el presente sin dejar de mirar al pasado, que los recuerdos no se borran por mucho que lo intentemos, y que las personas permanecen por mucho que se vayan.
Hoy me he dado cuenta de que nos callamos muchas cosas, que damos por hecho muchas otras, y que no demostramos a la gente todo lo que nos importa.
Hoy me he dado cuenta de que tenemos cincuenta sombras a nuestras espaldas, que creemos hacer lo correcto y muchas veces no nos paramos a pensar si de verdad estamos haciendo lo que queremos hacer. 
Hoy me he dado cuenta de que la vida pasa en un suspiro, y hay que aprovechar cada instante que nos regala.


sábado, 9 de agosto de 2014

Poco se habla de ti.

Antes de nada, he de decir que este texto lo escribí hace un par de semanas para un persona muy importante en mi vida, mi mejor amiga. 

No estaba segura de subirlo al blog, pero al final lo he decidido hacerlo. Lo he modificado un poco, pero espero que aun así os guste :)


Poco se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.
De esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus mejores y en tus peores.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te quitan la botella cuando estás al borde del abismo. Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres, lo bonitas que haces que sean las calles cuando pasas. Los mismos que te han visto en pijama, con el más ridículo de ellos, cuando te encuentras mal, no quieres salir y se pierden una fiesta por hacerte una visita.
Poco se habla de cómo sus abrazos pueden hacer que todos los problemas se olviden. De cómo sus bromas son la llave para liberar cualquier miedo. Y qué decir de cuando te cuentan sus problemas y tú no puedes entender por qué les han roto tantísimas veces la sonrisa esas historias de amor tan jodidas, e intentas ser payasa, cómica, estúpida, absurda..., sonrisa al fin y al cabo.
Poco se habla de los amigos que son verso, poema y poeta, y que no son ni Madrid, ni Barcelona, ni París, ni Roma, porque son hogar, refugio y sonrisa.
Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo la lluvia, bajo el sol de Agosto, y las estrellas de cualquier cielo. De esos que saben cuáles son tus comidas favoritas y de que color te gusta pintarte los labios. Amigos que harían cualquier cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
Amigos que te hacen resucitar en un abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que te hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de los amigos que escuchan siempre los versos que salen de mi boca, y que en realidad, son los que construyen siempre el poema.
Todos esos amigos eres tú.
Porque mientras los demás me dicen lo típico de "Sonríe, que tú puedes", tú te jodes la vida intentando que lo haga.
Por eso te he escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el cielo, que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos abiertos.
A ti que siempre me apoyaste, que me dijiste que el amor no entiende de edades ni de kilómetros, y me demostraste que el amor es una locura en la que loco y loca, no encuentran ni quieren encontrar la cordura. 
Me has dado tanto que incluso la poesía se queda corta.
Y sí, ya sé que a veces soy un desastre y que pierdo el mando en la mayoría de las situaciones. Pero pase lo que pase siempre estás ahí, diciéndome que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, que lo hecho, hecho está y que tire para adelante.
Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de sentirme tan pequeñita y gritara que no le tengo miedo a nada, me agarraste de la mano para cruzar la calle, y me regalaste flores el 14 de febrero para que me sintiese flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, poesía eres tú, diga lo que diga Bécquer.