Antes de nada, he de decir que este texto lo escribí hace un par de semanas para un persona muy importante en mi vida, mi mejor amiga.
No estaba segura de subirlo al blog, pero al final lo he decidido hacerlo. Lo he modificado un poco, pero espero que aun así os guste :)
Poco se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.
De esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus mejores y en tus peores.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te quitan la botella cuando estás al borde del abismo. Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres, lo bonitas que haces que sean las calles cuando pasas. Los mismos que te han visto en pijama, con el más ridículo de ellos, cuando te encuentras mal, no quieres salir y se pierden una fiesta por hacerte una visita.
Poco se habla de cómo sus abrazos pueden hacer que todos los problemas se olviden. De cómo sus bromas son la llave para liberar cualquier miedo. Y qué decir de cuando te cuentan sus problemas y tú no puedes entender por qué les han roto tantísimas veces la sonrisa esas historias de amor tan jodidas, e intentas ser payasa, cómica, estúpida, absurda..., sonrisa al fin y al cabo.
Poco se habla de los amigos que son verso, poema y poeta, y que no son ni Madrid, ni Barcelona, ni París, ni Roma, porque son hogar, refugio y sonrisa.
Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo la lluvia, bajo el sol de Agosto, y las estrellas de cualquier cielo. De esos que saben cuáles son tus comidas favoritas y de que color te gusta pintarte los labios. Amigos que harían cualquier cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
Amigos que te hacen resucitar en un abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que te hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de los amigos que escuchan siempre los versos que salen de mi boca, y que en realidad, son los que construyen siempre el poema.
Todos esos amigos eres tú.
Porque mientras los demás me dicen lo típico de "Sonríe, que tú puedes", tú te jodes la vida intentando que lo haga.
Por eso te he escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el cielo, que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos abiertos.
A ti que siempre me apoyaste, que me dijiste que el amor no entiende de edades ni de kilómetros, y me demostraste que el amor es una locura en la que loco y loca, no encuentran ni quieren encontrar la cordura.
Me has dado tanto que incluso la poesía se queda corta.
Y sí, ya sé que a veces soy un desastre y que pierdo el mando en la mayoría de las situaciones. Pero pase lo que pase siempre estás ahí, diciéndome que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, que lo hecho, hecho está y que tire para adelante.
Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de sentirme tan pequeñita y gritara que no le tengo miedo a nada, me agarraste de la mano para cruzar la calle, y me regalaste flores el 14 de febrero para que me sintiese flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, poesía eres tú, diga lo que diga Bécquer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario