miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tu nombre descrito...

Tengo que quitarme esta manía que tengo de escribirte cada vez que tengo un folio en blanco.
Que no debería sentir lo que siento, debería vivir la vida como las chicas de mi edad, sin pensar en nadie, solamente en mí misma.
Aún recuerdo el día en que te conocí, tan idiota, tan guapo, tan tú... Simplemente me rompiste los esquemas.
Desde entonces lo poemas cobraron sentido. Mientras los demás se dedicaban a decir que eso de leer poemas era una estupidez, a mí se me ponían los pelos de punta con cada palabra. Ahora entendía perfectamente a Bécquer y a Neruda.
Que siendo sincera solo me he enamorado una vez, y esa vez fue de ti...
Que es cierto que después de ti me han gustado chicos, y que me he ilusionado, pero nunca ha sido como contigo...
Con ellos intentaba sentir lo mismo, pero... era imposible.
Esa sensación de querer que se parase el puto tiempo... de querer permanecer siempre en esa nube, rodeada por tus brazos... esa sensación solo la tenía y la tengo contigo.
Que a tu lado todo, absolutamente todo, es mejor.
Que ya sé que hace mucho que nos conocimos, pero aún están esos sentimientos ahí, esperando a que sea mutuo, esperando a que tú sientas, aunque sea, la mitad de ganas de estar conmigo de las que tengo yo de estar a tu lado...
Que son casi cuatro años, pero es como si te conociese de toda la vida... y no me imagino una vida mejor que estando a tu lado.
Que sí, que tienes razón, que nunca he demostrado nada, pero ya sabes el enorme miedo que tengo de recibir otro "no", y más si vuelve a ser tuyo.
Ya me la he jugado demasiadas veces, y siempre he perdido. Y mira que no me gusta perder, sobre todo si se trata de perderte a ti...
Y si escribo esto es porque estoy segura de que nunca lo vas a leer, porque esta entrada, tarde o temprano, será borrada como muchas otras en las que venía tu nombre descrito.
Y sí, ya sé que siempre dices que tienes mil defectos, pero yo no quiero a un hombre perfecto, simplemente te quiero a ti...


domingo, 7 de septiembre de 2014

Simplemente ganas...

Ganas de invierno, ganas de frío, ganas de sentir mis labios tiritar congelados, ganas de chocolate caliente, ganas de mirar por la ventana llover, ganas de levantarme temprano y echar vapor por la boca del frío que hace...
Ganas de verte, de besarte, ganas de abrazarte, de acariciarte, ganas de que no te vayas nunca.
Ganas de morderte los labios, ganas de rozar tu boca, ganas de cogerte de las manos, ganas de quedarme mirándote a los ojos como una tonta...
Ganas de estar a milímetros de tus labios y reír, ganas de tenerte cerca, muy cerca.
Ganas de que me quites el frío con un abrazo, ganas de robarte una sonrisa, ganas de quedarme horas y horas riendo contigo, ganas de ponerme de puntillas para llegar a tu boca, ganas de que estés aquí...
Ganas de ti.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Y la verdad es que te mentí...

Te mentí.
Te mentí cada vez que te miré a los ojos para decirte que todo estaba bien así, que no te alejases de mí, que yo no te quería, que solo eras mi mejor amigo.
Te mentí en cada barrera que puse, ni aquello era una trinchera, ni atacaban con piedras, era un ejercito armado con flores.
Te mentí desde el principio, yo ya sabía que iba a enamorarme de ti nada más escuchar tu voz y ver tu sonrisa, mucho antes de preguntarte si ibas a besarme de una vez.
Te mentí, yo ya sabía que me metía en la boca del lobo, pero es que no quería otra..., ser consecuente nunca fue mi primera opción.
Te mentí, no dejé de escribirte ni un solo día, arranqué las páginas.
Te mentí.
Te mentí una y otra vez, no quería que ese beso fuera el último, ni esa noche, quería que el tiempo se parase y que estuviésemos así siempre.
Te mentí en la cascada, en realidad no tenía frío, sólo quería que tú me abrazases.
Te mentí en el banco, la verdad es que si que llevaba pensando en ese beso todo el camino, ¿cómo no querer un beso habiendo conocido tus labios y habiendo volado con ellos?
Te mentí cada vez que me fui, no estaba enfadada por tus bromas, era simplemente que no quería despedirme.
Te mentí cada vez que te dije que el espacio era lo mejor, que menos mal que no eras de aquí..., yo ya tenía calculada la distancia que quería recorrer todos los días con el coche sólo para estar a tu lado.
Te mentí, tenía miedo de que no fuese mutuo y de sentir lo que sentía, y cada vez que te mentía me mentía a mi misma, pero claro, eso tú ya lo sabías...