domingo, 10 de agosto de 2014

Hoy me he dado cuenta...

Hoy me he dado cuenta de que todo puede cambiar de un momento a otro, que cada segundo cuenta y que no somos conscientes muchas veces de todo lo que vivimos.
Hoy me he dado cuenta de que la vida es muy caprichosa, que todo pasa por algo y que el pasado siempre vuelve.
Hoy me he dado cuenta de que no valoramos lo que tenemos, que nos quejamos demasiado y que somos poco positivos.
Hoy me he dado cuenta de que nada es para siempre (aunque nosotros queramos creer que si), que compartimos muchos momentos con gente que un día, sin más, desaparecen de nuestra vida.
Hoy me he dado cuenta de que estamos encerrados en nosotros mismos y la mayoría de las veces no vemos mas allá de nuestras convicciones y opiniones.
Hoy me he dado cuenta de que somos lo que somos por las personas que van pasando por nuestra vida, que cada una te deja un recuerdo, una lección, y que todas tienen un hueco dentro de ti, por mucho daño que te hayan podido hacer.
Hoy me he dado cuenta de que no hay que demorar las cosas, que hay que actuar, que hay que dejar de ser cobardes y hay que tentar a la suerte.
Hoy me he dado cuenta de que nos cuesta vivir el presente sin dejar de mirar al pasado, que los recuerdos no se borran por mucho que lo intentemos, y que las personas permanecen por mucho que se vayan.
Hoy me he dado cuenta de que nos callamos muchas cosas, que damos por hecho muchas otras, y que no demostramos a la gente todo lo que nos importa.
Hoy me he dado cuenta de que tenemos cincuenta sombras a nuestras espaldas, que creemos hacer lo correcto y muchas veces no nos paramos a pensar si de verdad estamos haciendo lo que queremos hacer. 
Hoy me he dado cuenta de que la vida pasa en un suspiro, y hay que aprovechar cada instante que nos regala.


sábado, 9 de agosto de 2014

Poco se habla de ti.

Antes de nada, he de decir que este texto lo escribí hace un par de semanas para un persona muy importante en mi vida, mi mejor amiga. 

No estaba segura de subirlo al blog, pero al final lo he decidido hacerlo. Lo he modificado un poco, pero espero que aun así os guste :)


Poco se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.
De esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus mejores y en tus peores.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te quitan la botella cuando estás al borde del abismo. Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres, lo bonitas que haces que sean las calles cuando pasas. Los mismos que te han visto en pijama, con el más ridículo de ellos, cuando te encuentras mal, no quieres salir y se pierden una fiesta por hacerte una visita.
Poco se habla de cómo sus abrazos pueden hacer que todos los problemas se olviden. De cómo sus bromas son la llave para liberar cualquier miedo. Y qué decir de cuando te cuentan sus problemas y tú no puedes entender por qué les han roto tantísimas veces la sonrisa esas historias de amor tan jodidas, e intentas ser payasa, cómica, estúpida, absurda..., sonrisa al fin y al cabo.
Poco se habla de los amigos que son verso, poema y poeta, y que no son ni Madrid, ni Barcelona, ni París, ni Roma, porque son hogar, refugio y sonrisa.
Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo la lluvia, bajo el sol de Agosto, y las estrellas de cualquier cielo. De esos que saben cuáles son tus comidas favoritas y de que color te gusta pintarte los labios. Amigos que harían cualquier cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
Amigos que te hacen resucitar en un abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que te hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de los amigos que escuchan siempre los versos que salen de mi boca, y que en realidad, son los que construyen siempre el poema.
Todos esos amigos eres tú.
Porque mientras los demás me dicen lo típico de "Sonríe, que tú puedes", tú te jodes la vida intentando que lo haga.
Por eso te he escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el cielo, que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos abiertos.
A ti que siempre me apoyaste, que me dijiste que el amor no entiende de edades ni de kilómetros, y me demostraste que el amor es una locura en la que loco y loca, no encuentran ni quieren encontrar la cordura. 
Me has dado tanto que incluso la poesía se queda corta.
Y sí, ya sé que a veces soy un desastre y que pierdo el mando en la mayoría de las situaciones. Pero pase lo que pase siempre estás ahí, diciéndome que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, que lo hecho, hecho está y que tire para adelante.
Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de sentirme tan pequeñita y gritara que no le tengo miedo a nada, me agarraste de la mano para cruzar la calle, y me regalaste flores el 14 de febrero para que me sintiese flor entre tanto capullo.
A mí que no me jodan, poesía eres tú, diga lo que diga Bécquer.

He vomitado al amor.

¿Sabes? Sigo metiéndome las monedas en el bolsillo trasero de los vaqueros, sigo leyendo libros tumbada en la cama, todavía no he aprendido a pintarme las uñas sin salirme, sigo comprando el pan a primera hora del día, y tampoco he dejado de hacer pulseras.Pero ya no nos dibujo, ni nos planeo viajes a azoteas, ni noches salvajes, ni mañanas de bestias calmadas.
Por fin me duele la garganta y no es por gritar tu nombre (ya tocaba).
Tus canciones ya no me descarrilan el corazón como hacían antes, ahora se queda todo en su sitio, vibrando impasible pero con mucho ritmo. Aún las escucho a oscuras aunque hayan dejado de iluminar.
Toda borrachera de amor la he vomitado en cuatro libretas de una línea, tapa dura, tamaño folio, colores verde, rojo, azul y negro. Sí, negro, como era el futuro antes de sobrevivir a ti.
Ahora tengo el corazón mas rock and roll que nunca, aunque ya no quieras escucharlo latir.
De nuevo las noches vuelven a darme calor, los calcetines le hacen un amor precioso al recorrido entre mis talones y mis rodillas, y las sábanas me besan las costillas y me acarician envolviéndose en mis clavículas.
Ahora sujeto una taza de café caliente que prefiero compartir con las mangas de mi sudadera antes que contigo.
Ahora tengo poesía ardiendo en la cama... 
Ya no eres café, ya puedo dormir...