Ven, mira lo que traigo aquí.
Es un escrito como tantos, que en realidad no dicen nada,
pero que de algún modo cuenta todo lo que llevas dentro, todo lo que tienes ahí
atrapado y que casi no te deja respirar cuando las fuerzas se quedan en alguna
otra parte.
Mira, yo no tengo ni idea de escribir, y mucho menos soy
alguien para juzgarte, pero creo que no deberías llorar más, porque no te lo
mereces. Porque hace ya tanto tiempo que juegas a sonreír en otras bocas que
has olvidado como era tu propia risa.
Deberías olvidarte de hacerles sonreír a los demás y empezar
a darte cuenta, de que el resto, solo sonreirá si tú lo haces.
Y claro que las cosas podrían ir mejor, claro que podría
haber más amor. Que yo te entiendo, yo también me he equivocado, y aquí sigo,
sé lo que es estar jodida porque no eres el motivo de su palpitar.
Yo también tengo amigos que parecen cuento, mi amigo Manu
sin ir más lejos, con su pequeña Laura, no sabes como habla de ella...,consigue
traer la primavera aunque el cierzo nos esté congelando, y claro que les tengo
envidia… Cómo no tenerla si parecen el reflejo de todo espejo de la historia
que nos enseñan cuando somos pequeños.
También sé que es buscar abrazos en personas que sabes que
no los darán tan bien como quien pagarías por quien te los diese.
Y sé lo que es buscar una mano que entrelazar, cuando en
esta ciudad el viento hace bajar los termómetros al bajo cero.
Que yo te entiendo, y creo que sabría descifrar, sin
conocerte, esos ojitos de pena que traes algunas mañanas.
¿Sabes? Creo que deberías cerrar los ojos y ponerte tu
canción, porque nadie baila como tú tu canción favorita. Al fin y al cabo,
¿para qué existen las canciones si no es para creer que fueron escritas para
nosotras?
Entiende que la vida es muy, pero que muy, puta. Pero que a
veces incluso ella se siente sola.
Así que levántate y comprende que no somos el animal que
tropezamos dos veces con la misma piedra, somos el animal que nos enamoramos de
esa puta jodida piedra. Y por eso todo.
Que no te mereces tanto daño, así que levántate y sonríe,
escúchame, sonríe, porque aunque este escrito no haya servido para nada,
necesito tu sonrisa para escribir, o al menos intentarlo… En el siguiente
poema.
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